miércoles, 7 de agosto de 2013

Jugando...

Ya llevo algo de tiempo jugando Zelda Ocarina of time, y con esto me refiero a que llevo jugándolo desde hace casi un año y aún no lo paso (soy MALA así con mayúsculas y en negritas, para los videojuegos) pero ¿Qué se le va a hacer? A pesar de no ser buena, me gustan.

the_legend_of_zelda_ocarina_of_time-687075.jpg (640×480)

Desde hace algunos meses me encontraba estancada en el mismo lugar, no podía avanzar y mi paciencia se agotaba; a veces lo intentaba por algunas horas, otras solamente por algunos minutos antes de mandar al diablo el control y cerrar el juego.

Pero el día prometido era precisamente este, y después de muchos (de verdad, muchos) intentos logré avanzar y lograr el objetivo de esa "cámara", pero inmediatamente después sentí que mi brújula se descomponía y no sabía bien hacia dónde avanzar.

Pensé cuando uno quiere mucho algo, y batalla por tenerlo y a la hora de la hora quizás no lo queríamos tanto; más bien nos encaprichamos.

Pero no, no era esa la situación; y pensé en otra que podría parecérsele: creo que llega un punto determinado en la vida de las personas en las que tienes un objetivo (ya sea terminar la escuela, conseguir trabajo con buena paga, ir a las vacaciones de ensueño, etc.) y ciertamente lo logras, y ciertamente lo disfrutas; pero después te viene a la cabeza la pregunta ¿Y ahora qué? Quizás acompañada con algo de desconcierto y algo de pánico jajaja.

En el juego la cosa no es muy difícil; vas encontrando pistas que te guían; pero en la vida real una vez alcanzada una meta supongo que se plantean otras y quizás muchas ni siquiera se lleguen a cumplir nunca; el punto, creo, es no quedarse sin una.

Si nunca han jugado el Ocarina lo recomiendo, y si no les interesa jugarlo, al menos deberían escuchar algo de su música, es hermosa.



Hey listen, listen!!

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